«Mi idea es ganarme una chapa (nombre) en Perú y para ello tengo que esforzarme mucho», declaraba un jovenzuelo Bernardo Cuesta. Era el 25 de agosto de 2012 y realizaba sus primeras producciones con la camiseta de Melgar. Nadie esperaba que ese muchacho de 23 años de edad estaba predestinado a convertirse en ídolo de un club que ha marcado su vida.

Ni él imaginaba establecerse en Arequipa tanto tiempo. La ilusión que tenía cuando peloteaba de niño en el Pueblo de Álvarez, una comuna de la provincia argentina de Santa Fe, era primero ser futbolista profesional y luego pasear su fútbol por todo el mundo.

Doris Gibson (1910 – 2008), la conocida periodista limeña fundadora de la revista Caretas e hija del poeta arequipeño Percy Gibson, dijo alguna vez: «El arequipeño nace donde quiere», cuando se le preguntó si se consideraba limeña o arequipeña. Tiene razón, Cuesta nació a miles de kilómetros del Misti, pero vive, siente y se considera un arequipeño más.

Tiene un sentido de pertenencia a esta tierra y a unos colores que lleva en su ADN.

Intentó tres veces hacerse de la idea de que podría ser un trotamundos del fútbol como cualquier futbolista sueña. Se fue The Strongest de Bolivia, Junior de Colombia y Huachipato de Chile, y siempre volvió como buen hijo a su hogar. A estas alturas ya ha aceptado que bajo el volcán está su zona de confort.

Ysrael Zúñiga, del que ha heredado la cinta de capitán y la categoría de ídolo, resume en una frase todo lo que Cuesta significa para Melgar: «Es ideal para Melgar en todo concepto».

Uno de los objetivos del «Mudo», así lo apodaron apenas se integró al vestuario rojinegro, era seguir los pasos de «Cachete». Y lo ha hecho, ya tiene la capitanía, el romance con la tribuna y ahora quiere alcanzarlo en la tabla de goleadores. El camanejo tiene 117 goles con Melgar, contabilizando el tanto de penal que anotó a UTC en la definición del Torneo de Verano de 2017. Solo le faltan 9 tantos para ser el segundo artillero histórico del Dominó, porque para ser el primer aún el camino es largo.

«No creo que este año Cuesta logre igualar mi marca de goles, pero si se queda estoy seguro que la próxima temporada sí lo hará», pronostica Genaro Neyra, el máximo goleador rojinegro: 123 tantos.

«Es un goleador nato, es completo. El sí es delantero, yo era volante con llegada al área rival. Antes no se jugaba con un 9, sino con dos extremos. Por un lago iba Gutiérrez y por el otro mi compadre Ernesto (Neyra). Ahora el fútbol ha cambiado. Él ya es ídolo en Melgar y espero que bata mi récord porque para eso están los récords, para batirlos».

Dentro de todas las virtudes de Bernardo solo le reconoce un defecto: «Reniega mucho y eso contagia a sus compañeros, es perjudicial para él y el equipo. Si entrara más calmado al campo, las cosas le saldrían mejor», aconseja.

Este 25 agosto se cumplirán 7 años desde que pisó suelo characato en el 2012. Su debut profesional fue recién el 16 de setiembre y lo hizo por todo lo alto, con un doblete a Sport Boys en el Monumental Arequipa. Fue un 5-1, con dos tantos suyos y dos habilitaciones de gol. Día perfecto que lo marcó para siempre.

Pero, ojo, su primera presentación con la rojinegra fue en un amistoso ante Unión Minas de Orcopampa el 31 de agosto. Anotó 3 goles.

La primera vez que tuvo la oportunidad de emigrar fue a finales del 2014. Lo llamó Cristal, Alianza, la U y Real Garcilaso, los rechazó y fichó por The Strongest de Bolivia. Solo jugó medio año y anotó 3 goles. El 16 de agosto de 2015 retornó a Melgar y el 16 de diciembre convirtió uno de los tantos más gritados por el hincha rojinegro, el 3-2 ante Cristal para lograr el campeonato nacional.

En el 2017 intentó por segunda vez buscar fortuna en el extranjero. Tras rechazar las propuestas nacionales y hasta la de Melgar para renovar se fue a Junior de Colombia, la pasó mal. En setiembre de ese año, tras anotar 4 goles, le rescinden contrato. Se pensó que volvería sino a Arequipa sí a Perú porque nuevamente Cristal lo puso como prioridad uno para el Clausura, pero ancló en Huachipato de Chile, mala decisión. Le fue peor.

El 2018 pegó la vuelta, ya estaba resignado a reconocer que había nacido para jugar por Melgar, el club que lo hizo profesional.

Con la barba crecida, más renegón (en la cancha) que en el pasado y con las primeras arrugas en la piel, se puso por tercera vez la rojinegra.

MOTOR Y MOTIVO

A Tiro Federal de Rosario, un equipo del ascenso argentino, llegó cuando tenía 20 años (2008). Siempre Ornela Mancini, la enamorada adolescente que conoció en Álvarez, lo acompañó. Ahora es madre de sus dos hijas: Sara y Alina.

Bernardo que ya no es el «Mudo» que llegó en el 2012, esperará algunos meses más para nacionalizarse peruano. Quizá intente nuevamente demostrarse que puede romperla en el extranjero, hace poco se conoció de una propuesta del fútbol iraní, pero sabe que siempre tendrá una casa que lo espera con las puertas abiertas: Melgar.