Arequipa. El deporte infantil volvió a reunir a decenas de menores en una jornada de fútbol formativo. Los estadios Edificadores Misti de Miraflores y Municipal de Sachaca fueron escenario de los partidos de ida de la segunda fase de la etapa provincial del torneo oficial Creciendo con el Fútbol.
En el campo, los pequeños futbolistas mostraron sus habilidades y buscaron sacar ventaja en sus respectivas series. Con el acompañamiento de sus entrenadores, los menores disputaron cada balón con la ilusión de avanzar a la siguiente ronda.
Más allá de los resultados, la jornada volvió a mostrar el valor del fútbol durante las etapas formativas. Para los niños, cada partido representa una oportunidad para aprender, compartir y desarrollar valores como la disciplina, el respeto y el trabajo en equipo.
Pero mientras los menores cumplen su papel dentro del campo, parte de las tribunas todavía mantiene una conducta que contradice el espíritu del torneo.
Durante los encuentros se repite la presencia de padres que convierten el aliento en reclamos, gritos contra los árbitros o cuestionamientos hacia los jugadores rivales. Una situación que termina trasladando la presión de los adultos a los menores.
Los rivales, además, son niños que atraviesan el mismo proceso de formación. Por ello, los insultos o ataques desde las tribunas no solo afectan el ambiente del partido, sino que desvirtúan el propósito socioeducativo de estas competencias.
En el fútbol infantil, el rol de los padres debería ser distinto. El menor necesita encontrar en su familia un respaldo emocional que le permita disfrutar de la competencia sin cargar con las expectativas de los adultos.
Gritar instrucciones desde la tribuna también puede generar confusión. El niño recibe indicaciones de su entrenador y, al mismo tiempo, escucha las órdenes de sus padres. Esta denominada “doble instrucción” puede dificultar su concentración y afectar la experiencia deportiva.
Algo similar ocurre cuando los adultos cuestionan constantemente las decisiones arbitrales. En lugar de enseñar a asumir los resultados y aprender de los errores, se corre el riesgo de transmitir la idea de que las derrotas siempre tienen un responsable externo.
El fútbol formativo necesita tribunas diferentes. Padres que acompañen, respeten y permitan que sus hijos aprendan dentro del campo.
El mejor apoyo no siempre es gritar más fuerte. Muchas veces consiste simplemente en estar presentes, respetar el juego y disfrutar de ver a un hijo practicar el deporte que le gusta.





























