Una nueva polémica golpea la organización del Mundial 2026. La selección de Irak denunció haber sido víctima de un trato discriminatorio por parte de las autoridades migratorias de Estados Unidos tras su llegada a la ciudad de Chicago para disputar encuentros de preparación rumbo a la Copa del Mundo.

El incidente ocurrió en el aeropuerto internacional O’Hare, donde la delegación iraquí fue sometida a extensas revisiones migratorias luego de un viaje de más de 12 horas. Sin embargo, la situación más delicada la vivió el delantero Aymen Hussein, máxima figura del combinado asiático.

Según denunciaron integrantes de la selección, el atacante fue separado del grupo y retenido durante siete horas adicionales para ser sometido a un exhaustivo interrogatorio. Diversos miembros de la delegación calificaron el procedimiento como excesivo e injustificado.

Reportes de medios estadounidenses señalaron que el problema se habría originado por una confusión administrativa. Los agentes migratorios habrían confundido al futbolista con otra persona que comparte el mismo nombre, situación que desencadenó la prolongada retención.

Pese a las gestiones realizadas por representantes de la federación iraquí y autoridades deportivas, el delantero permaneció varias horas bajo custodia migratoria antes de ser autorizado a ingresar al país.

La controversia aumentó luego de que algunos integrantes de la delegación afirmaran que Hussein fue tratado como un sospechoso, lo que generó fuertes críticas en redes sociales y medios internacionales.

Los problemas no terminaron allí. Talal Salah, fotógrafo oficial de la selección de Irak, también fue sometido a interrogatorios y finalmente se le negó el ingreso a territorio estadounidense debido a inconvenientes con su documentación migratoria.

El caso vuelve a poner bajo cuestionamiento la organización logística del Mundial 2026, torneo que será desarrollado en Estados Unidos, México y Canadá. En los últimos meses ya se habían registrado preocupaciones relacionadas con las restricciones migratorias que afectan a diversas selecciones participantes.

Uno de los antecedentes más comentados involucra a Irán, cuyos integrantes enfrentaron dificultades para obtener visas y coordinar actividades previas al certamen.

A ello se suman las críticas de algunas federaciones por las condiciones climáticas previstas en varias sedes estadounidenses. Países como Noruega expresaron su preocupación por las elevadas temperaturas que podrían afectar el normal desarrollo de los encuentros.

Mientras la FIFA mantiene silencio sobre lo ocurrido con la delegación iraquí, la denuncia ha reavivado el debate sobre las garantías que deberán recibir todas las selecciones durante el Mundial 2026.

La polémica amenaza con convertirse en un nuevo dolor de cabeza para los organizadores a pocos días del inicio de la máxima cita del fútbol mundial.