El técnico argentino Diego Simeone vuelve a ser protagonista fuera del campo. En la antesala del duelo entre el Atlético de Madrid y el Arsenal FC por la UEFA Champions League, sus habituales cábalas marcaron el ambiente en la conferencia de prensa.

La escena se desarrolló en el Emirates Stadium, donde el estratega generó risas al explicar el cambio de hotel en la capital inglesa. El equipo dejó de concentrar en el Marriott Hotel de Regent’s Park, utilizado en octubre, para trasladarse al Courthouse Hotel en Shoreditch. La explicación fue directa: mejores sensaciones y menor costo. Sin embargo, detrás del comentario, aparece una constante en su carrera: la superstición como parte de su método.

No es un hecho aislado. Simeone mantiene rutinas estrictas en cada previa. Durante el último entrenamiento, se le observó realizando toques de balón en solitario mientras el plantel calentaba. Un gesto repetido que forma parte de su preparación.

Las decisiones también alcanzan la logística. El Atlético evita repetir hoteles en ciudades donde ha sufrido derrotas. Incluso, en visitas a Villarreal, opta por alojarse en Valencia, buscando romper rachas negativas.

La cábala se extiende a otros detalles. El traje negro, utilizado desde 2013, coincide con uno de los hitos del club: la conquista de la Copa del Rey ante el Real Madrid. Desde entonces, el técnico lo mantiene como símbolo en partidos clave.

En el entorno del club, estas prácticas no se consideran anecdóticas. Son parte de una construcción mental. Un método que combina estrategia, repetición y convicción en noches decisivas de Champions.