El entrenador de Cusco FC, Alejandro Orfila, no esquivó responsabilidades tras la contundente derrota sufrida ante Alianza Lima. El técnico fue directo. Reconoció el mal rendimiento del equipo y calificó el resultado como inesperado.

“No estuvimos dentro del campo de juego”, declaró. La frase resume el análisis del partido. Cusco FC no respondió. No compitió. Y lo pagó caro.

Orfila admitió que el golpe fue fuerte. “Ha sido una derrota muy dura. No la esperábamos de ninguna manera”, sostuvo. El equipo llegaba en buen momento. Había mostrado regularidad. Pero todo se quebró en este encuentro.

El técnico insistió en la necesidad de una autocrítica interna. Señaló que el grupo debe reunirse, analizar lo ocurrido y corregir errores. No encontró una explicación clara para lo sucedido. Pero sí marcó un camino inmediato: revisión y reacción.

También puso el foco en el aspecto anímico. El plantel quedó golpeado. “Los futbolistas están muy afectados”, indicó. En ese contexto, remarcó su rol como conductor. Aseguró que debe respaldar al grupo y ayudar a recuperar la confianza.

Orfila también se refirió a su corto tiempo en el cargo. Recordó que recién se ha incorporado al equipo. Sin embargo, no utilizó ese factor como excusa. “Asumo mi responsabilidad”, afirmó.

El calendario no da tregua. Cusco FC tendrá un nuevo partido en tres días. Para el técnico, ese es el único alivio. La oportunidad inmediata de corregir y cambiar la imagen.

Finalmente, Orfila apeló al concepto de “vergüenza deportiva”. Dijo que el grupo siente el golpe. Y que esa sensación debe transformarse en reacción. El objetivo es claro: volver al camino que el equipo había construido antes de esta derrota.