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AREQUIPA

Un maestro de lujo

El entrenador Armando Padilla goza de una amplia experiencia en el baloncesto

Cayma. Cuantiosos CD, DVD de cursos y seminarios, cuadros de Michael Jordan y Manu Ginóbili, entre otras cosas halladas en la sala de su departamento, grafican la pasión que siente Xavier Armando Padilla Farfán, entrenador peruano, por el básquet. Desde que radica en Arequipa, julio del 2015, se ha familiarizado con el éxito.

Natural de Lima, jugó básquet en los clubes Canasta y Aviación. Pronto descubrió su vocación en la enseñanza, para lo cual tuvo como mentor a Erasmo Roca. Lleva casi 20 años dedicados al básquet. Estudió 1 año para ser entrenador en Madrid, España. Allí vivió 5 años y defendió al Club Santa María. Al retornar a Lima, laboró en los colegios Inmaculada y San Francisco de Borja y las universidades UPC y Ricardo Palma, entre otros.

Sus frecuentes salidas al exterior lo convierten en un estratega obstinado por aprender y capacitarse. Viajó a Argentina y por toda Sudamérica, inclusive llegó a España, Francia, Portugal y Holanda. Su capacidad lo llevó a la selección peruana, participando en 11 sudamericanos, como asistente y entrenador.

Tras dialogar con el basquetbolista mistiano Mauricio Ballivian, este le propone venir a Arequipa el 2015 para dirigir a San José. El profesor Padilla aceptó el reto. Y ese mismo año alcanzó el Apertura y el subcampeonato de la Liga Nacional. En el 2016 pasó al Ínter, quedando segundo.

Ahora el coach Armando Padilla pretende escribir una historia de gloria con Faraday. Por si fuera poco, analizó el básquet en Arequipa.

¿Cómo nació su vocación?

Erasmo Roca fue mi guía, me orientó. Aprendí básicamente lo que era el básquet. Me fue gustando la enseñanza y encontré mi vocación. La carrera es un constante aprender y prepararse.

¿El baloncesto es su vida?

Me gusta el básquet, es mi pasión. Soy un loco del básquet, mi cabeza está enfocada en este deporte.

¿Le costó mucho dejar su natal Lima?

Tardé 2 meses en tomar la decisión, no fue fácil. Con mucha pena, tuve que dejar mi ciudad, mi familia. Me planteé un reto personal y emprendí el viaje a Arequipa.

¿Tenía pensado quedarse más tiempo en Arequipa?

No pensé que me iba a quedar. Pensé que mi ciclo concluía cuando terminé con San José, pero se me abrieron las puertas, la oportunidad de seguir trabajando, ahora con el club Faraday.

¿Estar en Faraday es un desafío mayor?

El reto es mucho más grande. Estoy muy contento en el club, encontré un equipo buenísimo. Es una familia que se identifica con el sueño y la pasión que conlleva esta disciplina.

¿Cuáles son sus metas?

El primer objetivo con el equipo damas es clasificar a la primera etapa, meternos a la final y ganarla. El segundo, con los varones, campeonar en la Liga Nacional, llegar a la liga sudamericana.

¿Ansía dirigir en el extranjero?

Mi sueño es trabajar fuera del Perú. Necesito dar unos pasos más, aquí o en Lima, para cumplir mi anhelo profesional

Bajo su experiencia, ¿cómo está el básquet en Arequipa?

Encuentro mucho entusiasmo pero un nivel bajo de formación. Hay déficit de entrenadores para un Arequipa que está creciendo basquetbolísticamente.

No se promueven charlas, cursos, para que los entrenadores se capaciten. Aquí se improvisa mucho en la enseñanza y los perjudicados son los niños. A las ligas les falta gestionar y ponerse de acuerdo para que las empresas apoyen al básquet.

 

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