Lima. Corría el primer minuto del encuentro y Ryan Thomas pedía un penal inexistente como si fuera el último de su vida. Nueva Zelanda se vendió sola y demostró que no sabía a qué había llegado a Lima, a pesar de que Hudson dijera lo contrario. Un equipo que se desespera por un falso penal desde el minuto 1, es un equipo que entiende que le faltarán argumentos en los 89’ restantes. Y eso es lo que plasmaron los ‘All Whites’ ante una ‘bicolor’ que estuvo ‘guerrera’ y que sí supo la tarea que debía cumplir anoche. David no venció a Goliat, esta vez, y Perú puede decir que la maldición se rompió, a punta de orden, buen juego y coraje. España 82 ya no será el último recuerdo de la franja gloriosa, ahora empieza una nueva historia.

Se lo dedicaron a Paolo Guerrero. Se agrandaron en el campo de juego.

PRIMER TIEMPO

Advíncula como carrilero derecho, Flores de volante mixto, Cueva por izquierda, Polo al otro extremo, Farfán de mediapunta y Ruidíaz como ‘9’ de área fueron los cambios por los que apostó Gareca en el inicio del encuentro. Cambios que no cayeron del todo bien en la afición peruana en la previa, pero que, en 45 minutos, le callaron la boca a medio estadio, pues Perú ya estaba ganando.

Se lo dedicaron a Paolo Guerrero. Se agrandaron en el campo de juego.

 

Si Cueva hubiera repetido la posición del primer partido ante los ‘Kiwis’, como volante medio, no hubiera estado ahí para poner esa sublime asistencia, previa combinación con Trauco, para variar.

El abrazo de todo un país que celebra la clasificación al Mundial de Fútbol desde España 1982. Gareca y sus “tigres” cumplieron con el país.

 

Si Farfán siguiera siendo el infructuoso delantero punta de Wellington, no hubiera estado ahí, detrás de Ruidíaz, para anotar el gol que hizo explotar a todo el Estadio Nacional. 28 minutos y Perú solidificó las diversas oportunidades que ya había creado en poco tiempo.

Situaciones que no muchos pueden dar cuenta, pero que Ricardo Gareca, con su ojo de tigre, pudo prevenir y afinar en el trabajo de la semana y, finalmente, en el primer tiempo de ayer, con el tanto de la ‘Foquita’.

Nueva Zelanda tuvo un cabezazo desviado de Reid y eso fue todo. A los vestuarios.

Se lo dedicaron a Paolo Guerrero. Se agrandaron en el campo de juego.

 

Lima, la rusa…

Para la segunda mitad, Nueva Zelanda no cambió mucho su libreto. Si bien sus extremos empezaron a salir un poco más a campo peruano, el DT Hudson no hizo un buen replanteamiento. Es más, ni siquiera puso calentar a sus suplentes, a diferencia de la banca peruana, que no paraba de correr en el límite de la cancha. Entraron Wood y Rojas, mas la historia no cambió para bien de los oceánicos. El letargo ‘kiwi’ fue aprovechado muy bien por la selección nacional, que se fue directo al ataque. Un poco de presión en el arco de Marinovic bastó para que en los pies de Cueva esté un nuevo pase gol. Esta vez fue tras un córner hecho por el propio ‘Aladino’, que conectó Christian Ramos -tras la displicente marca neozelandesa- y que terminó en el fondo de la red, a los 66’. A partir del gol, todo fue para Perú. La gente ya no veía el partido, solo disfrutaba de la fiesta, pues, a pesar de que faltaba el pitazo final, ya se sentía en el Mundial. El Estadio Nacional no estaba más en Lima, sino en Moscú. Entraron Yotún, Carrillo y Zela para mantener el equilibrio y dominio patrio en todos los frentes. Gareca, acertaste de nuevo, como en tantos partidos. El Perú te debe la vida, oh, argentino pitoniso.

Perú venció a Nueva Zelanda y superó el repechaje con goles de Farfán y Ramos. La ‘sele’ está en el Mundial después de 35 años

 

90 minutos mataron 35 años sin sabernos en una justa mundialista. 90 minutos le cambiaron la cara a un país completo. 90 minutos que quedarán impresos con sangre en los pasajes más gloriosos de la historia del fútbol peruano. Un lapso de alegría que durará para siempre. Estamos en el Mundial, nada más importa hoy.

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